Incertidumbre, confusión...

Aún me pregunto cuando será el momento en que pueda tener en mí todos aquellos sentimientos que otras personas ya han podido vivir, siendo tristes o felices o sin significado alguno. De repente siento envidia y sé que está mal pero, ¿por qué la sentiría yo que no tengo nada de qué arrepentirme?...será porque todavía siento aquel vacío, aquella incertidumbre, aquel miedo. ¿Miedo? sí...creo que después de todo eso es lo que siento...miedo al rechazo, a que no sea correspondido lo que mis ojos y corazón han escogido.
En este momento me presento en una disyuntiva por un acontecer reciente, producto de una pequeña curiosidad que me terminó costando el doble. Esto me hace pensar que el dicho 'al gato lo mató la curiosidad' es lo que precisamente me pasó ahora. No comprendo cómo la simpatía de unos pueden ser malinterpretadas causando dolor, angustia, desesperación por una decisión que finalmente no fue la más adecuada... después de todo somos humanos. ¿Amor?... aún me sigo preguntando qué será aquello, ¿se toca? ¿qué es en verdad? siempre lo he querido saber.
Al tocar el piano surgen un millón de dudas que, mientras avanza la melodía, inexplicablemente se extiguen momentaneamente, sumergiéndome en un nuevo mundo, ameno, sincero, donde los sentimientos sin expliación alguna fluyen libremente. Poco a poco las lágrimas salen e incontrolablemente me pongo a llorar frustradamente.¿Será que no actúo en el momento exacto? o ¿confundo muy fácilmente los sentimientos de otros? ¿me paso muchísimas películas que llego a sentirme así?. Sinceramente el amor es una cosa inexplicable que, desde mis ojos carentes de aquellos, puedo formular una melodía de una larga espera que sigue latente, ansiosa por la llegada de una sorpresa que no se desespera por llegar hacia esta cajita que tengo dentro esperando para que le den cuerda.
Extrañamente los sentimientos van y vienen en diferentes intensidades, luego del shock se apacigua la tormenta viendo de otra manera lo que uno antes veía como un todo. Uno lo divide en partes, en retazos para que el dolor no siga siendo igual de insoportable como la primera vez. Fragmentos que se van incrustando en aquella cajita vacía, que ni se inmuta por el daño que se le es causado.
Después de todo es así como es el desarrollo de las cosas...con felicidad, tristeza y puras sopresas. Una cajita de pandora que en cualquier momento te puede salir con las cosas más inexplicables de la vida, que te acaricia y a la vez te apuñala.Es ahí cuando uno se pregunta: ¿cuándo terminará este martirio? ... Martirio...¿será realmente un martirio?, no lo creo.
Quiero seguir sintiendo, llorando, riendo, gritando, callando. Aún así, no teniendo aquello, me siento viva, me siento liviana, me siento fugaz.
